Ciencia peruana busca transformar granos nativos en innovación para la salud
Autor: Yanithza Mendoza Alvarado - Equipo Industria Alimentaria
Un moderno laboratorio incorporó equipos de última generación para obtener proteínas y antioxidantes con procesos sostenibles y mayor precisión.
En lugar de limitarse a exportar granos y semillas como materias primas, el Perú empieza a dar un giro estratégico: convertir su biodiversidad en conocimiento y desarrollo tecnológico. Esa es la apuesta que impulsa la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), que ha fortalecido su infraestructura científica para transformar cultivos nativos en ingredientes funcionales con alto valor agregado.
El nuevo impulso proviene del Laboratorio de Biotecnología Industrial y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología (IBT-UNALM), que incorporó equipamiento de última generación gracias al financiamiento de Prociencia, unidad ejecutora del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec). Entre las tecnologías adquiridas destacan un extractor de fluidos supercríticos y un sistema de campo de pulso eléctrico, herramientas que permiten trabajar con estándares comparables a los de centros científicos internacionales.
Con estas plataformas, los investigadores pueden aislar proteínas, antioxidantes y otros compuestos bioactivos presentes en productos como la quinua, el tarwi, el sacha inchi, la palta, el yacón y el sauco. La diferencia radica en el método: procesos más limpios, con menor uso de solventes químicos y mayor precisión, alineados con los principios de la biotecnología sostenible. El propósito es generar evidencia científica sólida que respalde su aplicación en las industrias alimentaria y nutracéutica.
Más allá de los resultados técnicos, el proyecto también fortalece la formación de nuevos especialistas. Tesistas de posgrado ya emplean estos equipos para investigar la bioaccesibilidad y biodisponibilidad de concentrados proteicos obtenidos de materias primas nativas, ampliando las capacidades científicas locales y reduciendo la dependencia de infraestructura extranjera. Esto se traduce en más investigación, más publicaciones y mayor capital humano calificado.
El avance marca un cambio de enfoque: pasar de vender biodiversidad sin transformación a convertirla en innovación con sustento científico. Aunque los trabajos aún se desarrollan a escala de laboratorio, el horizonte apunta a que sectores como alimentos, cosmética, farmacéutica y nutracéutica encuentren en estos desarrollos una base técnica para crear productos diferenciados. La ciencia, así, comienza a cerrar la brecha entre recursos naturales y desarrollo tecnológico.
FUENTE: agraria.pe



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