Un equipo de investigadores franceses identificó ocho aditivos alimentarios de uso habitual que estarían asociados con un mayor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El estudio, desarrollado en el marco del proyecto NutriNet-Santé y publicado en el European Heart Journal, analizó la alimentación de más de 100.000 personas durante un periodo de hasta ocho años.
Los investigadores encontraron que quienes registraban una mayor exposición a determinados conservantes presentaban un riesgo significativamente más elevado de desarrollar presión arterial alta y problemas cardíacos. Entre los aditivos señalados figuran el sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330) y extractos de romero (E392).
Según los resultados, los participantes con mayor consumo de conservantes no antioxidantes mostraron un riesgo 29% superior de hipertensión y un 16% más de probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes registraban las menores exposiciones. Los científicos destacan que estos compuestos están presentes en miles de productos industrializados comercializados a nivel mundial.
El trabajo no establece una relación directa de causa y efecto, ya que se trata de un estudio observacional. Sin embargo, los autores consideran que los resultados justifican una revisión más profunda de la seguridad de algunos aditivos alimentarios y una evaluación de su uso dentro de los sistemas de regulación alimentaria.
La investigación se suma a otras evidencias recientes que relacionan el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados con mayores riesgos cardiovasculares. Para los especialistas, los hallazgos refuerzan las recomendaciones de priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados y reducir la exposición innecesaria a productos con múltiples aditivos industriales.