¿Cómo pueden ayudar las técnicas “ómicas” a mejorar la calidad y garantizar la seguridad de los alimentos?
Autor: Amparo de Benito
Ante las nuevas pautas alimentarias, el incremento de personas susceptibles y, la irrupción de patógenos emergentes se hace necesario contar con herramientas potentes que nos permitan una mejora continua de los métodos de diagnóstico y control de riesgos. En este nuevo escenario el uso de técnicas ómicas se abre paso con el objetivo de mejorar la calidad de los alimentos, la seguridad alimentaria y, como consecuencia, para repercutir positivamente en la salud pública.
El aseguramiento de la calidad e inocuidad de los alimentos es el principal pilar en el que se apoyan las empresas agroalimentarias para garantizar un suministro de alimentos seguros en el mercado. Los riesgos a los que se enfrentan las empresas son de naturaleza cambiante, ya que se ven afectados por factores que a su vez están en continuo cambio como la demanda de nuevos productos como los libres de aditivos, bajos en azúcares, sal, libres de alérgeno, además se enfrentan a nuevas pautas alimentarias, el incremento de personas susceptibles y, por supuesto, la irrupción de patógenos emergentes, más resistentes a los tratamientos de higienización y a los tratamientos terapéuticos. Esto hace necesario una mejora continua de los métodos de diagnóstico y control de riesgos.
Técnicas ómicas que apoyan los métodos de diagnóstico y control de riesgos
La utilización de técnicas ómicas (es decir, genómica, transcriptómica, proteómica y metabolómica) puede ampliar el alcance de los planes de muestreo y puede aumentar la detección de una amplia gama de problemas, incluidos la detección de alérgenos, patógenos, la detección de focos de infección y sus fuentes, resistencia a antibióticos, presencia de toxinas, etc.
Gracias a estas técnicas, se pueden generar mejores herramientas para rastrear cepas bacterianas específicas hasta su origen y nuestra comprensión de estos patógenos puede mejorarse para prevenir futuros eventos de contaminación. Las técnicas ómicas amplían la gama de información que se recopila de un solo sistema. Por ejemplo, la genómica permite el estudio de todo el ADN en un organismo aumentando la cantidad de genes que se pueden comparar entre cepas.
Fuente: aina.es


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