La agroindustria peruana enfrenta un cambio decisivo: el negocio del congelado deja de ser un plan B
Autor: Daniel Rivera - Equipo Industria Alimentaria
El mercado global ya no demanda fruta congelada como un producto de descarte. Especialistas advierten que el Perú debe transformar su estrategia y apostar por innovación, valor agregado y soluciones para la industria alimentaria si quiere liderar este segmento.
El modelo agroexportador peruano enfrenta un punto de inflexión. Tras consolidarse como referente mundial en la exportación de fruta fresca, el país tiene ahora la oportunidad de posicionarse como un actor estratégico en el mercado de frutas congeladas (IQF). Sin embargo, para lograrlo será necesario abandonar la visión tradicional que consideraba al congelado como una alternativa para aprovechar excedentes y convertirlo en una categoría de alto valor para la industria alimentaria.
De acuerdo con el especialista en desarrollo comercial para agroexportación Carlos Vives Alcántara, el crecimiento de tendencias como los smoothies, bowls, snacks saludables, repostería y soluciones para el food service está impulsando una demanda sostenida de frutas congeladas de alta calidad. En este escenario, los compradores internacionales ya no buscan productos de segunda categoría, sino proveedores capaces de garantizar consistencia, inocuidad, formatos específicos y un portafolio adaptado a distintas aplicaciones industriales.
El experto identifica tres desafíos que el Perú debe superar para capturar mayor valor en este mercado: desarrollar portafolios orientados a la industria alimentaria más allá de los formatos tradicionales; construir una estrategia país que posicione una oferta diferenciada de frutas congeladas, tal como ocurrió con la palta, la uva y el arándano frescos; y fortalecer la presencia en segmentos de mayor valor, como el food service, el retail y las marcas propias, donde la competitividad depende de la calidad, la trazabilidad y la confiabilidad antes que del precio.
Para la industria alimentaria, este cambio representa una oportunidad para ampliar el valor agregado de la producción nacional y diversificar los destinos de la fruta peruana. Mientras en el mercado de frescos la competencia se define por el calendario de cosecha, en el negocio del congelado predominan factores como el tipo de corte, la aplicación industrial, el empaque, la vida útil y la inocuidad. Apostar por esta transformación permitiría al Perú fortalecer su competitividad y responder a una demanda internacional cada vez más orientada a ingredientes listos para usar y soluciones alimentarias de alto desempeño.
FUENTE: agraria.pe



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