Las tres bacterias invisibles que ponen en riesgo la seguridad alimentaria
Autor: Yanithza Mendoza Alvarado - Equipo Industria Alimentaria
Expertos advierten que microorganismos como Salmonella, Listeria y E. coli pueden estar presentes en alimentos sin alterar su olor ni apariencia.
El buen olor, el color atractivo o una apariencia aparentemente fresca ya no son indicadores suficientes para determinar si un alimento es seguro para el consumo. Expertos en inocuidad alimentaria advierten que diversas bacterias patógenas pueden desarrollarse en productos frescos, refrigerados o procesados sin dejar señales perceptibles para los sentidos humanos, convirtiéndose en un riesgo silencioso tanto para consumidores como para la industria alimentaria.
Entre las bacterias más peligrosas se encuentran:
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Salmonella: comúnmente asociada a carnes crudas, huevos, aves y vegetales contaminados. Puede provocar fiebre, diarrea severa y deshidratación, y en muchos casos no altera el olor ni la apariencia del alimento.
-
Listeria: presente en embutidos, lácteos no pasteurizados, pescados ahumados y alimentos listos para consumir. Su principal riesgo es que puede sobrevivir y multiplicarse incluso en temperaturas de refrigeración, afectando especialmente a gestantes, adultos mayores y personas inmunodeprimidas.
-
Escherichia coli (E. coli): vinculada a vegetales frescos, carne molida mal cocida y agua contaminada. Algunas cepas pueden causar complicaciones gastrointestinales graves e incluso insuficiencia renal.
Especialistas señalan que estos microorganismos suelen encontrarse en concentraciones imposibles de detectar mediante el olfato humano, lo que hace insuficiente confiar únicamente en la percepción sensorial para validar la inocuidad de un producto. Además, muchos alimentos fermentados, curados o procesados generan aromas intensos de manera natural, capaces de enmascarar posibles riesgos microbiológicos.
La problemática también impacta directamente a frutas y vegetales frescos, donde la contaminación puede originarse durante el cultivo por el uso de agua no tratada o deficientes prácticas agrícolas. En algunos casos, las bacterias logran penetrar internamente en productos como tomates, lechugas o frutas, dificultando aún más su identificación mediante métodos tradicionales.
Frente a este escenario, organismos internacionales como la Food and Drug Administration (FDA) y el United States Department of Agriculture (USDA) recomiendan reforzar la cadena de frío, respetar los tiempos máximos de almacenamiento y mantener estrictos protocolos de higiene y cocción. Paralelamente, la industria alimentaria viene acelerando la adopción de tecnologías de trazabilidad, monitoreo microbiológico y sistemas automatizados de control de calidad para reducir riesgos sanitarios y fortalecer la seguridad alimentaria en toda la cadena de producción.
FUENTE: Infobae


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