Argentina impulsa la innovación genética en trigo con nuevas variedades
Autor: Yanithza Mendoza Alvarado - Equipo Industria Alimentaria
Desarrolladas con biotecnología y ensayos en todo el país, las nuevas líneas genéticas mejoran la calidad del cultivo y aseguran su competitividad en el mercado global.
El trigo desempeña un papel fundamental en la economía, no solo por su contribución al desarrollo agroindustrial, sino también por su importancia en la elaboración de harina de alta calidad, esencial para la panificación y la industria alimentaria. En este contexto, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) impulsa un programa de mejoramiento genético del trigo pan, que involucra una red de estaciones experimentales y laboratorios especializados, con el objetivo de crear cultivos adaptables a diferentes condiciones agroecológicas de alto rendimiento y resistentes a enfermedades.
Gracias a una colaboración de más de una década con la empresa Louis Dreyfus Company (LDC), el INTA ha desarrollado 25 variedades de trigo, sumando recientemente tres nuevas: MS INTA MDA Bonaerense 324, 423 y 924, que serán comercializadas bajo la marca Macro Seed. Además, se encuentran en proceso de inscripción dos nuevas variedades, MS INTA MDA Bonaerense 526 y 625, lo que demuestra un avance sostenido en la mejora genética del cereal.
Estas nuevas variedades presentan características agronómicas destacadas. La Bonaerense 324 tiene un ciclo largo-intermedio, alto potencial de rendimiento y excelente sanidad foliar. La Bonaerense 423 pertenece al grupo de calidad 1, con buen desempeño industrial y alta resistencia a diversas royas. Por su parte, la MS INTA 924 es una variedad de ciclo corto con gran potencial de producción y buena sanidad. Todas muestran ventajas que responden a las demandas del mercado y la necesidad de competitividad.
La mejora genética del trigo en Argentina ha logrado incrementar tanto el rendimiento como la calidad del grano, utilizando tecnologías modernas como biotecnología, hibridaciones controladas y selección de líneas élite. Las nuevas variedades en proceso de inscripción, combinan genética europea y local para ofrecer alta productividad, buena calidad comercial y resistencia a enfermedades, con excelente adaptación a distintas regiones productivas del país.
El trabajo conjunto entre el INTA y el sector privado refleja un compromiso sólido con la innovación agrícola. La creación de variedades más resistentes, productivas y adaptadas a las condiciones locales fortalece la posición del trigo argentino en el mercado global. Estos avances no solo benefician a los productores, sino que también impulsan la sostenibilidad y el desarrollo de la agroindustria nacional.
FUENTE: Infocampo


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