Higiene y refrigeración: las claves para una alimentación segura en verano
Autor: Yanithza Mendoza Alvarado - Equipo Industria Alimentaria
Separar, refrigerar y desinfectar son medidas clave para evitar enfermedades transmitidas por alimentos en verano.
La temporada de verano trae consigo más salidas, picnics y comidas fuera de casa, pero también una mayor exposición de los alimentos a condiciones que favorecen la proliferación de bacterias. Con el aumento de las temperaturas, los hábitos alimentarios se modifican y la conservación se vuelve más difícil, lo que incrementa el riesgo de intoxicaciones. La FAO advierte que 600 millones de personas enferman cada año por consumir alimentos contaminados, por lo que reforzar prácticas básicas de higiene y almacenamiento se vuelve imprescindible para reducir estos riesgos.
Claves para mantener la seguridad alimentaria en verano
1. Evitar la contaminación cruzada
Separar alimentos crudos de los ya cocinados, usar utensilios y superficies diferentes, y lavarse las manos con frecuencia son hábitos básicos que previenen la transmisión de microorganismos. En cocinas improvisadas o al cocinar al aire libre, esta medida cobra mayor importancia, ya que la manipulación de carnes, ensaladas y otros productos en el mismo espacio puede elevar el riesgo de intoxicación.
2. Extremar las precauciones con la refrigeración
Las bacterias se multiplican con rapidez en ambientes cálidos, por lo que es esencial mantener los alimentos a temperaturas adecuadas tanto en el frigorífico como durante el transporte. El uso de bolsas térmicas o neveras portátiles, evitar la exposición al sol y no dejar los productos más de dos horas sin refrigeración son medidas clave para asegurar su inocuidad.
3. Leer bien las etiquetas de los alimentos
El consumidor debe revisar ingredientes, alérgenos y fechas de caducidad, especialmente cuando cocina para personas con intolerancias o dietas específicas. También es importante seguir las instrucciones de conservación y preparación que indican los fabricantes, ya que estos datos ayudan a tomar decisiones informadas y evitar reacciones adversas o el consumo de productos en mal estado.
4. Limpiar y desinfectar minuciosa y constantemente
Limpiar no siempre significa desinfectar. Para eliminar microorganismos es necesario usar productos específicos en las dosis correctas. Esta práctica reduce la contaminación cruzada y la carga microbiológica en utensilios, superficies y recipientes, especialmente en entornos húmedos y calurosos. Además, se recomienda usar paños desechables o bien higienizados, evitar esponjas húmedas mal conservadas y ventilar los espacios de preparación.
En verano, la seguridad alimentaria depende tanto de las autoridades y la industria como de hábitos cotidianos del consumidor. Con prácticas sencillas pero consistentes, separar alimentos, refrigerar adecuadamente, leer etiquetas y desinfectar correctamente se puede disminuir significativamente el riesgo de intoxicaciones. En una temporada donde el calor y la informalidad en las comidas aumentan la vulnerabilidad, estos gestos se convierten en la primera línea de defensa para proteger la salud.
FUENTE: PR Noticias


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