La paradoja alimentaria del Perú: potencia agroexportadora con alta inseguridad alimentaria
Autor: Yanithza Mendoza Alvarado - Equipo Industria Alimentaria
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) identifica el acceso económico, las deficiencias en las cadenas de suministro y el avance de los ultraprocesados entre los principales desafíos del país.
Perú atraviesa una paradoja en su sistema alimentario: mientras consolida su posición como uno de los principales proveedores internacionales de frutas, hortalizas y productos pesqueros, registra la mayor prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave de Sudamérica. Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 33,6 % de la población peruana se encuentra en esta situación, tomando como referencia el promedio de los últimos tres años.
El problema no estaría relacionado con una insuficiente producción de alimentos, sino principalmente con las barreras económicas que limitan el acceso a una alimentación saludable. La pobreza, la elevada informalidad laboral y la desigualdad reducen la capacidad de numerosas familias para adquirir de manera regular alimentos nutritivos. A ello se suma una extensa cadena de abastecimiento: productos que salen del campo a precios bajos pueden llegar al consumidor con costos significativamente mayores debido a las deficiencias e informalidad del transporte y la distribución.
Esta situación también está modificando los patrones de consumo. En diferentes zonas del país, incluso rurales, alimentos tradicionales como la papa y la quinua están siendo desplazados por productos como arroz y pasta, mientras aumenta la presencia de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. El resultado es una dieta con mayor densidad calórica y menor presencia de proteínas, frutas y verduras, escenario que contribuye simultáneamente a problemas de malnutrición, sobrepeso y obesidad. La anemia infantil constituye otro de los desafíos: afecta al 34,9 % de los niños de 6 a 35 meses, según los datos citados por la FAO.
Frente a este panorama, la FAO plantea revisar las políticas alimentarias y los mecanismos de protección social para avanzar hacia soluciones que mejoren tanto el acceso como la calidad de la alimentación. Entre las medidas propuestas figuran orientar determinados subsidios hacia frutas y hortalizas para reducir su precio al consumidor y reformar el sistema de alimentación escolar, con una mayor incorporación de alimentos frescos y nutritivos. La organización también considera necesario fortalecer el acceso a servicios básicos, como agua potable, para abordar problemas nutricionales como la anemia desde una perspectiva integral.
El desafío para Perú no pasa únicamente por producir más alimentos, sino por lograr que esa capacidad productiva se traduzca en una alimentación accesible, nutritiva y sostenible para su población. La condición de potencia agroexportadora ofrece una base productiva privilegiada, pero cerrar la brecha entre producción y consumo requerirá mejorar las cadenas de abastecimiento, reducir las barreras económicas y replantear las políticas públicas que determinan qué alimentos llegan finalmente a las mesas de los hogares.
FUENTE: SWI


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