Anemia infantil en Perú pone el foco en la absorción del hierro y la alimentación
Autor: Daniel Rivera - Equipo Industria Alimentaria
La combinación de alimentos ricos en hierro con fuentes de vitamina C puede favorecer la absorción de este mineral y reforzar las estrategias de nutrición infantil.
En 2025, el 34,9% de los niños peruanos de entre 6 y 35 meses presentó anemia, según los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), publicados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en mayo de 2026. La prevalencia alcanzó el 43,2% en zonas rurales, frente al 31,5% en áreas urbanas. Estas cifras mantienen la nutrición infantil como un desafío para la salud pública y resaltan la importancia de una alimentación adecuada desde los primeros años de vida.
La composición de las comidas influye en la cantidad de hierro que el organismo puede absorber. Alimentos como la sangrecita, el bofe y algunos pescados aportan hierro de origen animal, mientras que las lentejas y los frejoles contienen hierro no hemo, cuya absorción puede verse favorecida por la vitamina C. Incorporar tomate, limón, naranja o mandarina en una misma comida constituye una estrategia alimentaria para mejorar el aprovechamiento del mineral presente en las fuentes vegetales.
Estas combinaciones también permiten diversificar las preparaciones destinadas a los niños. Las fuentes de hierro pueden incorporarse en guisos, tortillas y otras recetas adaptadas a su edad, mientras que las frutas ricas en vitamina C complementan las comidas y los refrigerios. La variedad del menú y la selección de ingredientes adecuados contribuyen a mejorar la calidad nutricional de la dieta.
Sin embargo, el consumo de alimentos con hierro no garantiza por sí solo la prevención o resolución de la anemia. Según la ENDES 2025, solo el 38,7% de los niños de 6 a 35 meses había consumido suplementos de hierro durante los siete días previos a la encuesta. El Ministerio de Salud recomienda una alimentación complementaria variada desde los seis meses, junto con los controles de crecimiento y desarrollo y la suplementación indicada por el personal sanitario.
Esta problemática refuerza la importancia de desarrollar alimentos nutritivos y comunicar con claridad su composición e información nutricional. La formulación de productos dirigidos a la población infantil debe considerar las necesidades de esta etapa, sin atribuir a los alimentos efectos terapéuticos no demostrados. Ante un diagnóstico de anemia, la alimentación debe complementar la evaluación y el tratamiento profesional, no sustituirlos.


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