Redescubre los arándanos en su temporada, el fruto del bosque más versátil: propiedades, usos y recetas para disfrutarlos
Autor: Liliana Fuch
A nadie le extraña ya encontrar arándanos frescos prácticamente todo el año en cualquier frutería o supermercado. El aumento de la producción local, motivado por el creciente interés del consumidor, así como de las exportaciones, han convertido a esta fruta en un básico de muchos hogares, a pesar de su fragilidad y corta conservación. Fáciles de comer, dulces, con pocas calorías y muy saludables, los arándanos son una pequeña joya a la que podemos sacar mucho partido en la cocina.
Conocidos en el ámbito profesional hortofrutícola como parte del sector de las berries, los arándanos se suelen agrupar dentro de las frutas rojas, a pesar de que su color claramente las distingue de fresas, frambuesas o grosellas. El colorido grupo de las frutas del bosque tienen en común su pequeño tamaño, la ausencia de hueso no comestible, y una piel muy fina que es perfectamente comestible.
Descripción y características
El arándano es el fruto de un arbusto leñoso del mismo nombre, perteneciente al género Vaccinium, de la familia Ericaceae. Las plantas suelen alcanzar una altura de entre 20 y 60 cm de alto, y se desarrollan con tallos en general erguidos, con hojas alargadas, ovaladas, ligeramente aserradas, y flores blancas o rosadas.
El fruto en sí mismo presenta forma de baya globular, con un diámetro que puede variar desde los 5 mm y superar más de 10 mm. Suelen crecer agrupados en racimos, alcanzando un color negro azulado o violáceo al madurar, con distintas intensidades según la variedad. En realidad, botánicamente se considera una falsa baya.
La piel es lisa y fina, apenas protegiendo una pulpa interior jugosa, carnosa, de todo más pálido y ligeramente amarillento, pero liberando zumos azulados de gran intensidad que tiñen y manchan con gran facilidad.
Este fruto, sin dejar de tener un punto ácido típico de las bayas, ofrece un sabor mucho más dulce que otros frutos del bosque, con un aroma profundo que a menudo se compara con el vino tinto o el chocolate negro.
Origen, producción y principales variedades
Las plantas del género Vaccinium son originarias en su forma silvestre de diversas zonas de Asia y Europa, y hoy están extendidas por casi todo el mundo. Además de los arándanos rojos o cranberries, mucho más comunes en Estados Unidos, se distinguen dos grandes grupos de los azules: el arándano americano (también cultivado en África o Australia) o Vaccinium cyanococcus, y el arándano europeo o Vaccinium myrtillus, ligeramente más pequeño.
En España ha aumentado notablemente la superficie productiva en la última década, especialmente en zonas dedicadas tradicionalmente más a la producción de fresa y fresón. Andalucía, con Huelva a la cabeza, es la Comunidad Autónoma con mayor producción (51.624 toneladas totales en 2019), seguida de lejos por Asturias (1.047 toneladas). En el año 2019 se produjeron en total 53.380 toneladas de arándanos en España.
Las distintas variedades y el aumento de la producción en el norte del país están alargando la temporada natural de este fruto, que tradicionalmente arrancaba la cosecha en primavera o en las últimas semanas del invierno, y se extiende hasta inicios del otoño. En los meses más fríos, los arándanos presentes en los lineales suelen ser, mayoritariamente, importados de países como Perú, Chile o Sudáfrica.
Además de las dos grandes especies mencionadas, existen numerosas variedades empleadas hoy en día para el cultivo, en función de las necesidades de temperatura o destino comercial que elija el productor, ya que algunas se prestan mejor a exportaciones o a almacenamientos postcosecha.
Por ejemplo, en Andalucía, el líder en producción de arándanos Onubafruit trabaja con Star, Snowchaser, Jewell, Emerald, Ventura, Camelia y Suziblue; mientras que las condiciones de Asturias son más propicias para variedades como Duke, Legacy, Bluecrop, Ozarkblue, Liberty, Brigitta, Elliot, Aurora, Rabbiteye, o Misty; la elección de unos u otros dependen, sobre todo, de cómo se adapten a las horas de frío o al tipo de suelo.
Propiedades y beneficios de los arándanos
El arándano es una fruta que, como todas las bayas, destaca por su bajo contenido calórico y alto aporte de fibra, agua e hidratos de carbono, siendo una de las frutas con más fibra en relación a su tamaño. Por tanto, es muy saciante e hidratante, con apenas unas 33 kcal por cada 100 g de La presencia de grasas vegetales es prácticamente anecdótica, mientras que sí destaca en su contenido en minerales y vitaminas. Es una buena fuente de potasio y fósforo, pero, sobre todo, el consumo de esta pequeña fruta proporciona una gran cantidad de vitaminas antioxidantes, antocianos y carotenoides, además de flavonoides y taninos, siendo estos más abundantes en las frutas menos maduras.porción comestible.
Consejos para comprar y conservar los arándanos en casa
El formato de venta habitual de los arándanos frescos es en envases de plástico, tipo tarrina o vaso, en un paso que suele variar entre los 125 y los 500 g. Debido a la demanda del consumidor por reducir los residuos de plástico, cada vez más empresas apuestan por envases de plástico reciclado y reciclable, o por materiales más sostenibles como el cartón o pulpa vegetal. En algunos locales también se encuentran disponibles a granel, aunque debido a su fragilidad y poca resistencia a la manipulación excesiva, no es una presentación muy apreciada por los grandes comercios. Además, los arándanos se encuentran fácilmente congelados al natural.
Cómo sacarles partido en la cocina
Además del consejo más obvio, disfrutar de los arándanos por sí solos a cualquier hora del día (son un picoteo fabuloso para calmar el hambre o la ansiedad entre horas), podemos aprovechar sus propiedades y excelente sabor en multitud de preparaciones y recetas.
En general, por su tamaño y ausencia (casi siempre) de hojitas o tallos, y al no tener que pelarlos o deshuesarlos, son muy fáciles de incorporar a cualquier plato o receta, a menudo directamente, sin tener que trocearlos. Según en qué preparaciones o si son ejemplares muy grandes, bastará con cortarlos por la mitad, en cuartos, o picarlos. Como las cerezas, pero sin lidar con el hueso.
Podemos tomarlos con yogur, labneh o queso cottage, con muesli o copos de avena crudos o en porridge, en frío o caliente para el desayuno o merienda. Son un excelente complemento de smoothie bowls combinados con frutos secos, semillas y otras frutas, y también se prestan de maravilla para triturarlos, tanto en fresco como directamente congelados.
Fuente: directoalpaladar.com







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