Regulación, exportaciones y nuevos contaminantes redefinen la seguridad alimentaria en Latinoamérica
Autor: Yanithza Mendoza Alvarado - Equipo Industria Alimentaria
La región ajusta sus estrategias ante normativas más estrictas y la presión internacional. La adopción de herramientas de análisis avanzadas es clave para cumplir con los estándares globales.
Las pruebas de seguridad alimentaria en América Latina atraviesan un proceso de transformación profunda, impulsado por la aparición de nuevos contaminantes, el endurecimiento de las normativas y la incorporación de tecnologías de vanguardia. La preocupación del sector ya no se limita a patógenos tradicionales o residuos de pesticidas, sino que incorpora sustancias emergentes como los compuestos PFAS. Este escenario ha llevado a un crecimiento significativo del mercado global, que alcanzó un valor estimado de 25,2 mil millones de dólares en 2024, con proyecciones que apuntan a superar los 53 mil millones para 2033.
En la región latinoamericana, el mercado también experimenta una expansión sostenida, con ingresos que en 2023 alcanzaron los 1 416.5 millones de dólares y que se proyectan en 2 254 millones para 2030. La creciente demanda de tecnologías avanzadas, como la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS), ha permitido a laboratorios locales e internacionales detectar una variedad de compuestos, desde micotoxinas hasta residuos farmacéuticos, con mayor precisión y rapidez.
El panorama de riesgos en la seguridad alimentaria se amplía para incluir no solo patógenos bacterianos, sino también alérgenos, aditivos prohibidos y contaminantes ambientales. Según informes recientes, la prevalencia de alergias alimentarias está llevando a las empresas a realizar análisis altamente sensibles que detectan trazas mínimas, mientras que la eliminación progresiva de sustancias como el bisfenol A exige un control riguroso en envases y productos. Los laboratorios están respondiendo a estas demandas con paneles analíticos integrales capaces de evaluar múltiples riesgos en un solo informe, lo que representa una ventaja competitiva y comercial en el sector.
Sectores específicos como la industria de alimentos para mascotas y la producción cervecera han intensificado sus controles ante incidentes sanitarios y contaminaciones ambientales, evidenciando la necesidad de una vigilancia constante y especializada. Esta evolución marca un cambio en la definición de seguridad alimentaria, que ahora abarca un espectro más amplio de amenazas químicas, ambientales y emergentes. Los sistemas de monitoreo modernos, con análisis digitalizados y visibilidad en la nube, son cada vez más demandados por minoristas e intermediarios logísticos a nivel global.
La seguridad alimentaria en América Latina enfrenta nuevos desafíos que requieren la integración de tecnologías avanzadas y una regulación más estricta para proteger a los consumidores y fortalecer la competitividad de la región. El crecimiento del mercado y la diversificación de riesgos hacen imprescindible la innovación en métodos de análisis y la capacidad de convertir datos en inteligencia predictiva, consolidando así un futuro más seguro y eficiente para la industria alimentaria.
FUENTE: The Food Tech


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