Gaseosa funcional de AJE abre una nueva línea de valor en bebidas sin azúcar
Autor: Daniel Rivera - Equipo Industria Alimentaria
El lanzamiento de Hey Fit por parte de Grupo AJE responde a una reconfiguración estructural en la industria de bebidas, donde la categoría carbonatada tradicional pierde tracción frente a soluciones funcionales.
Desde el punto de vista técnico, la formulación de Hey Fit introduce una matriz híbrida que combina carbonatación con compuestos bioactivos. La nueva línea se inserta en un contexto de consumo que exige productos sin azúcar, con beneficios asociados a salud metabólica y con ingredientes reconocibles por el consumidor, incorporando extracto de té verde, café verde y L-carnitina bajo una tecnología propietaria denominada “Quemacel”, diseñada para asociarse a la aceleración del metabolismo energético. Este tipo de desarrollo implica mayores exigencias en estabilidad química, compatibilidad de ingredientes y control sensorial, factores críticos para escalar producción industrial sin afectar shelf life.
En términos de ingeniería de producto, el diferencial radica en lograr una bebida 0% azúcar y 0% calorías sin comprometer perfil organoléptico. Esto obliga a reformular sistemas de edulcoración y coloración, migrando hacia alternativas naturales y reduciendo aditivos sintéticos. La tendencia ya es clara en la industria: las bebidas “clean label” y funcionales están desplazando a las gaseosas tradicionales en segmentos urbanos, especialmente en consumidores de 18 a 35 años.
A nivel de portafolio, Hey Fit se presenta en formatos de 355 ml (lata) y 600 ml (botella), con sabores como piña colada y toronja-camu camu, apuntando a diversificación sensorial sin salir del eje funcional. Este enfoque permite a la industria capturar valor no solo por innovación en ingredientes, sino también por diferenciación en experiencia de consumo, un driver clave en categorías maduras.
En la cadena de suministro, el impacto es directo: crece la demanda por extractos vegetales estandarizados, compuestos antioxidantes y aditivos funcionales, lo que presiona a proveedores a elevar capacidad y trazabilidad. Paralelamente, la inclusión de ingredientes como L-carnitina —tradicionalmente vinculados a suplementos— evidencia la convergencia entre industria alimentaria y nutracéutica, una frontera que viene capturando inversión y desarrollo tecnológico.
FUENTE: Salud y Familia






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